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Irantzu Diez

Directora Regional de Grup Mediapro para EE. UU. y México

Tiene más de veinte años liderando operaciones de alta complejidad en la intersección del negocio audiovisual, los derechos deportivos y la tecnología de producción. Como Regional CEO North America de Mediapro, dirige una plataforma multimercado con presencia en EE. UU., Canadá y México, cuatro líneas de negocio y más de 400 profesionales. Su trayectoria combina el rigor financiero con una profunda experiencia operativa en la gestión de grandes eventos, transformación digital y expansión de negocio en entornos de alta incertidumbre.

Mundial 2026: el catalizador de una nueva era en la industria del deporte

La Copa Mundial de la FIFA 2026™ no debe leerse simplemente como el mayor evento deportivo jamás producido. Es, ante todo, una redefinición de la cadena de valor del deporte y los contenidos en directo. Será el Mundial con más equipos de la historia: por primera vez, 48 selecciones competirán en el torneo, abriendo un escenario competitivo verdaderamente global. Sus 104 partidos — una cifra sin precedentes frente a los 64 encuentros disputados en Catar 2022 — estarán repartidos entre EE. UU., Canadá y México, en un momento en el que la industria ha dejado atrás el modelo centrado únicamente en la emisión para abrazar un ecosistema estratégico más amplio, complejo y exigente.

Las cifras no admiten discusión. Se estima que el Mundial generará un impacto económico global superior a los 40.000 millones de dólares, con Norteamérica absorbiendo cerca del 75 % de ese flujo. Pero para quienes operamos en este sector, el valor más duradero no está en el pico de ingresos del evento, sino en la ventaja competitiva que deja instalada: el salto en infraestructuras, la sofisticación del talento y unas capacidades productivas que deberán sostener una operación deportiva de escala y complejidad inéditas, y que permanecerán mucho después de que se apague la última pantalla.

En ese tablero, el papel de grupos como Grup Mediapro adquiere una relevancia estructural. El Mundial 2026 consolida un cambio de paradigma en el que el directo ha dejado de ser un producto aislado para convertirse en el núcleo de un sistema narrativo mucho más amplio.

El partido sigue siendo el punto de partida, pero su multiplicación —104 encuentros distribuidos en tres países y 16 sedes— exige una producción industrial sofisticada, un storytelling multiplataforma y una explotación de derechos que se ramifica en ventanas que, hace apenas una década, no existían.

Paradójicamente, la fragmentación del consumo es hoy nuestra mayor oportunidad. El torneo atraerá más de 10.500 millones de dólares en inversión publicitaria, pero ese capital ya no fluye de forma concentrada hacia el broadcast tradicional. Se distribuye entre OTTs, redes sociales, formatos de corta duración y experiencias digitales que acompañan a un calendario mucho más extenso que el de ediciones anteriores. En este escenario, la ventaja competitiva ya no reside en la capacidad de emitir, sino en la capacidad de orquestar: producir a escala continental, adaptar el contenido localmente y amplificarlo allí donde la audiencia realmente está.

Mediapro se sitúa en el centro de esta transformación. Nuestro expertise en la producción de grandes eventos y en la gestión de derechos no es un catálogo de servicios; es una respuesta operativa concreta a un Mundial expandido en número de equipos, partidos y territorios.

La eficiencia logística, la producción remota y los flujos de trabajo en la nube han dejado de ser innovaciones para convertirse en requisitos básicos para competir al más alto nivel.

Para el mercado norteamericano, además, este evento marca un punto de inflexión cultural. El fútbol es ya contenido mainstream, impulsado por una base de aficionados multicultural, joven y nativa digital. El Mundial de 2026 no solo coronará campeones: determinará quiénes están realmente preparados para liderar el deporte como industria audiovisual global. Y en ese escenario, la capacidad de producir y escalar historias con consistencia —el ADN de Mediapro— será uno de los principales motores de creación de valor de esta década.